Community manager, ¿la profesión más demandada?

¿Realmente la profesión de community manager es la más demandada o es simplemente un eslogan para anunciar cursos de formación? ¿Hay community managers en el paro? ¿O están en Hawaii disfrutando de todo el dinero que están ganando?

Pongámonos a buscar ofertas de trabajo de community managers, social media o digital marketing manager y comprobaremos que  esa creencia de que es la profesión más demandada es más ficción que realidad.

Antes todo el mundo quería ser constructor, arquitecto o simplemente peón de obra por aquello de la burbuja inmobiliaria. Ahora, la burbuja social media hace creer que aquí hay pan para todos. Seguro que muchos hemos oído a alguien decir: “¿Community manager? ¡Anda! Yo tengo un amigo que también quiere serlo”. A lo que únicamente me sale contestar, “¿y de qué espera comer?”.

community manager profesion

Esa extendida creencia de que el community manager únicamente se dedica a estar todo el día leyendo tweets y publicando fotos absurdas en Facebook está haciendo mucho daño al profesional del marketing digital. Tanto, que muchas veces creo que se valora más a la señora de la limpieza que a un social media. Nadie cuestiona que por limpiar una casa la hora cueste 10 euros. Sin embargo, ¿Por qué sí se cuestiona tanto  los honorarios de esta profesión?

Las empresas cada vez son más conscientes de la necesidad de gestionar su comunicación digital. Sin embargo, no son tan conscientes de que un buen community manager es el nuevo profesional del marketing y de la comunicación, y como tal, debe su trabajo ser valorado y reconocido, tanto en cuanto a la retribución económica como en su capacidad de decisión dentro del departamento de marketing y comunicación. Y hago hincapié en el adjetivo bueno, pues con esta tendencia a denominarse cualquiera experto en redes sociales simplemente porque es el que más tonterías es capaz de publicar en su muro por minuto, hay que tener cautela a la hora de contratar a un buen comunitario manager.

Por tanto, sí es cierto que trabajo hay, pero con unas exigencias profesionales que para nada corresponden con la remuneración. Y buenos profesionales también, pero no es menos cierto que el intrusismo profesional, agravado por la crisis, cada vez es mayor. Y para prestigiar esta profesión es responsabilidad de ambas partes: empresa y profesionales. Estos últimos han de saber hacerse valorar y demostrar constantemente su valía. Y las empresas deben reconocerlos y trabajar a la par para obtener los mejores resultados.

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